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Fibra y cuidados

Cómo cuidar bien las prendas de alpaca: lavar, secar y guardar

Timm Quandt7 min de lectura

Un jersey de pura lana de alpaca resulta maravillosamente suave en la tienda. Tras unos meses de uso, muchas prendas quedan bastante más holgadas que el primer día. No es señal de mala confección, sino que se debe a la propia fibra. Quien entiende por qué la alpaca «crece» y por qué se mezcla tan a menudo, lava, seca y guarda sus prendas de otra manera, y la próxima vez compra con más criterio.

Jerséis y bufandas de alpaca doblados en colores naturales junto a madejas de lana de alpaca hilada a mano

Por qué los jerséis de alpaca se dan de sí

La razón está en la estructura de la fibra. La fibra de alpaca apenas tiene rizo, es decir, muy pocas de esas ondas finas que dan a la lana de oveja parte de su elasticidad. A eso se suma un segundo punto: una vez estirada, la fibra de alpaca pura ya no vuelve a su sitio. Los expertos hablan de falta de capacidad de recuperación, o «memoria». Una prenda de punto 100 por cien alpaca se va adaptando, literalmente, a quien la lleva: las mangas se alargan, el cuello se abre, los puños se aflojan, y así se queda, ya no vuelve a encogerse.

Por eso, en muchas colecciones la alpaca no aparece pura, sino mezclada. La lana virgen le devuelve la elasticidad que le falta a la fibra de alpaca, y el nailon da además estabilidad a la forma. Una mezcla no es, por tanto, señal de ahorro, sino una decisión consciente del fabricante.

Para qué sirve de verdad la alpaca pura

La alpaca pura se hila de otra manera que la lana de oveja. Como la fibra apenas tiene rizo y además es más resbaladiza, necesita bastante más torsión al hilarla para que el hilo aguante. Por eso el procesado industrial también es más lento que con la lana. El resultado es un tejido pesado y fluido, con muy buena caída. Para bufandas, ponchos y telas de caída suelta es ideal. Para prendas ajustadas y de canalé, en cambio, la alpaca pura sirve menos, y es justo ahí donde los fabricantes recurren antes a una mezcla.

Al comprar tejidos de calada, además, merece la pena fijarse en el tipo de vellón. Las fibras suri son lisas, largas y brillantes, con una mecha de unos 118 mm, casi el doble que la de la huacaya, mucho más común, con unos 68 mm. Esa longitud y esa lisura hacen que la suri sea interesante para telas tejidas y fluidas, mientras que la huacaya es la base habitual de los géneros de punto. Sobre finura, micras y las diferencias entre ambos tipos de vellón hablo en el artículo Lana de alpaca: por qué esta fibra es tan especial.

Color: por qué a menudo ni se tiñe

La alpaca se da en 22 colores naturales reconocidos por el mercado de la fibra, del blanco al negro, pasando por todos los grises y marrones. Con esta paleta, en muchos productos teñir es sencillamente innecesario. Una prenda en color natural no es, por tanto, una solución de compromiso, sino más bien la versión menos tratada. Y si se tiñe, la fibra de alpaca toma bien el color porque, a diferencia de la lana de oveja, no tiene lanolina, la grasa de la lana.

Al comprar: ¿pura o mezclada?

Un vistazo a la etiqueta dice mucho. Si pone 100 por cien alpaca, tienes la fibra en su forma más pura: suave, cálida, de caída fluida, pero sin memoria. Encaja bien con bufandas, jerséis amplios y prendas de punto holgadas, en las que algo más de holgura con el tiempo no es un problema. Si pone una mezcla con lana virgen o nailon, no es un compromiso, sino una elección consciente para prendas que deben mantener la forma, como jerséis ajustados de canalé o guantes. En tejidos de calada y fluidos conviene además buscar fibra suri en lugar de punto de huacaya.

Lavado: a mano, no a máquina

En el cuidado hay una sola regla, pero importante: la alpaca se lava a mano, en agua fría o tibia, con un detergente suave para lana y sin retorcerla. La combinación de calor, agua y roce afieltra la capa de escamas de la fibra de forma irreversible. Una prenda afieltrada ya no tiene arreglo. Por eso la secadora también está prohibida.

PasoCómo hacerlo
LavarA mano, agua fría o tibia, detergente suave para lana, sin retorcer
SecarEn horizontal sobre una toalla, nada de secadora
GuardarFresco, seco, aireado, sin bolsas de plástico, con cedro o lavanda contra las polillas
TeñirCasi nunca hace falta, hay 22 colores naturales reconocidos para elegir

Secado: en horizontal, sin colgar

Después de lavarla, sécala en horizontal, sin colgarla. La razón es la misma que la de darse de sí: sin memoria, el tejido mojado y más pesado se estira con su propio peso si está colgado, y después conserva esa forma para siempre. Extendida en plano sobre una toalla, en cambio, la prenda mantiene su forma original.

Guardado: a salvo de las polillas

La alpaca, como toda fibra proteica, es sensible a las polillas. Para guardarla entre temporadas, eso significa: lugar fresco, seco y transpirable, sin bolsas de plástico. En ellas se acumula la humedad, y justo eso favorece las polillas. La madera de cedro o la lavanda son una protección probada para las fibras naturales delicadas.

Bolitas: por qué la alpaca hace relativamente pocas

Una buena noticia para el aspecto: la alpaca hace relativamente pocas bolitas, porque la superficie de la fibra es lisa. Cuando aparecen, la causa suele ser fibra corta o suelta, el roce y un hilo poco torcido. Una prenda de mechas más largas, como la baby alpaca, y de hilo bien torcido hace, por tanto, menos bolitas. Al comprar se puede comprobar a grandes rasgos frotando un momento el hilo entre los dedos.

Al final: compost en lugar de basura

La alpaca es una fibra proteica 100 por cien natural y biodegradable, y al final de su vida útil se puede compostar. No es un argumento contra una mezcla razonable con lana o nailon, pero es un punto que puede contar al elegir entre fibra natural y un producto totalmente sintético. Quien quiera la menor cantidad posible de fibra sintética encontrará en la alpaca pura la opción más coherente, aceptando a sabiendas un riesgo algo mayor de que se dé de sí.

Preguntas frecuentes

¿Puedo lavar un jersey de alpaca en la lavadora?

Mejor que no. La alpaca se lava a mano, en agua fría o tibia, con un detergente suave para lana y sin retorcerla. El calor, el agua y el roce afieltran la capa de escamas de la fibra de forma irreversible; por eso la secadora también está prohibida.

¿Por qué la lana de alpaca se da de sí con el uso?

Porque a la alpaca pura le falta la capacidad de recuperación que los expertos llaman «memoria»: una vez estirada, la fibra ya no vuelve a su sitio. Por eso las prendas de punto 100 por cien alpaca se van ensanchando con el tiempo y crecen a simple vista. Justo por esto, la alpaca se mezcla a menudo con lana virgen o nailon.

¿Por qué se mezcla la lana de alpaca con lana de oveja o nailon?

La lana virgen aporta la elasticidad que le falta a la alpaca pura, que apenas tiene rizo y carece de memoria. El nailon da además estabilidad a la forma. Una mezcla no es, por tanto, un defecto de calidad, sino una decisión consciente, sobre todo en prendas de punto ajustadas y de canalé.

¿Cómo se seca bien un jersey de alpaca?

En horizontal, sin colgarlo. Como la fibra no tiene memoria, el tejido mojado, más pesado, se estira con su propio peso si se cuelga y conserva esa forma para siempre. Extendido en plano sobre una toalla, mantiene su forma. La secadora no es adecuada.

¿Cómo se guardan las prendas de alpaca para que no entren polillas?

En un lugar fresco, seco y transpirable, nunca en bolsas de plástico, porque en ellas se acumula la humedad y eso favorece a las polillas. La madera de cedro o la lavanda son una protección contra polillas probada para esta fibra proteica.

Fuentes

  1. Fasereigenschaften und -wachstum bei Alpakas, Frontiers in Animal Science (2023)
  2. Rappersberger, „Lamas und Alpakas — Haltung, Zucht und Nutzungsformen“, 3. Auflage, Ulmer Verlag (2018), ISBN 978-3-8001-0768-1 — Faserverarbeitung und Produktpflege

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