Manejo y salud animal
Esquilar alpacas: la guía sobre el momento, el proceso y los cuidados posteriores
Timm Quandt8 min de lectura
La esquila de las alpacas no solo da una fibra valiosa. Sobre todo, evita que los animales lleguen a la época de calor con un vellón espeso. Para esquilar alpacas con calma, con seguridad y con la lana lo más limpia posible hace falta algo más que una esquiladora: el momento adecuado, animales secos, un puesto de trabajo preparado y un equipo bien coordinado. Esta guía recorre paso a paso la planificación, el día de la esquila y los cuidados posteriores.

Por qué se esquila a las alpacas cada año
El vellón de una alpaca crece de forma continua y aísla muy bien. En invierno es justo lo que se busca, pero en verano ese mismo aislamiento puede convertirse en una carga. A diferencia de un perro, una alpaca no pierde su vellón con una muda estacional. Por eso la esquila regular forma parte de los cuidados sanitarios básicos y no es solo una cosecha de fibra con fines económicos.
La British Alpaca Society recomienda, por norma general, una esquila anual. También el código de bienestar animal de Nueva Zelanda para llamas y alpacas cita la esquila regular como una medida necesaria para que los animales no sufran por un exceso de vellón. Las excepciones y el tipo de corte deben acordarse con un esquilador experimentado o con el veterinario, por ejemplo en animales enfermos, muy viejos o muy por debajo de su peso.
El momento adecuado: antes del calor del verano
En Europa central, lo habitual es esquilar entre la primavera y el comienzo del verano. Lo decisivo no es tanto un día concreto del calendario como la ventana meteorológica: el gran calor todavía debe estar por llegar, pero al mismo tiempo las alpacas recién esquiladas necesitan protección frente al frío, el viento y la lluvia persistente. Si se esquila muy tarde, además, se corre el riesgo de que el vellón no haya crecido lo suficiente antes del invierno.
El día de la esquila, el vellón tiene que estar seco. La fibra húmeda se corta y se almacena peor; si se empaqueta de forma hermética, puede oler mal, decolorarse y enmohecerse. Si se anuncia lluvia, conviene llevar a los animales a tiempo a una zona seca y bien ventilada. Lo mejor es acordar ya al reservar una fecha alternativa por si hace mal tiempo.
Lista de comprobación: lo que debe estar listo antes de la esquila
| Ámbito | Preparación |
|---|---|
| Animales | secos, separados con calma y accesibles sin esperas innecesariamente largas |
| Puesto de trabajo | llano, limpio, antideslizante, seco, bien iluminado y con toma de corriente |
| Material | sacos etiquetados, lona o mesa de clasificación, escoba, botiquín |
| Equipo | esquilador con experiencia y suficientes ayudantes para los animales, el vellón y el registro |
| Cuidados posteriores | zona protegida del viento y la lluvia para cuando haga fresco o esté húmedo |
Los cabezales, los pasillos de manejo y el desarrollo de la jornada deben conocerse antes de la cita. Atrapar a los animales a toda prisa justo antes de la esquila aumenta el estrés para ellos y para el equipo. Si es tu primera vez, no practiques con tu propio animal: contrata a un profesional con experiencia y aprende primero el proceso como ayudante.
Así es una esquila profesional de alpacas
Para la esquila, muchas alpacas se colocan de forma controlada tumbadas de lado y se sujetan para que no puedan levantarse de golpe. A quien lo ve desde fuera le resulta extraño, pero, bien hecho, evita movimientos incontrolados junto a las cuchillas afiladas. La cabeza, el cuello y las patas se guían con calma y sin presión innecesaria. La sujeción dura solo lo imprescindible.
Normalmente se retira primero el vellón de más calidad, el del tronco, en paños lo más enteros posible. Después vienen el cuello, el pecho, la barriga y las patas. Un esquilador con oficio trabaja rápido, revisa los pliegues de la piel y apoya la máquina en plano. Aun con cuidado pueden producirse pequeños cortes; hay que curarlos en el momento, anotarlos y revisarlos los días siguientes.
Clasificar el vellón en el momento, no todo al mismo saco
El llamado manto (blanket) del tronco suele ser la parte más uniforme y fina. La fibra del cuello y de las patas suele ser más corta o más gruesa y se recoge aparte. Quien clasifica estas calidades ya durante la esquila en sacos etiquetados y transpirables se ahorra mucho trabajo después y evita que fibras gruesas, suciedad o restos vegetales contaminen el mejor vellón.
Antes de almacenarlo, el vellón se extiende sobre una superficie limpia y se le quitan, a grandes rasgos, los bordes muy sucios y los cuerpos extraños. Tiene que estar totalmente seco. Qué parte de la fibra sirve para cada procesado depende, entre otras cosas, de la finura, la longitud y la uniformidad. Más detalles en el artículo Lana de alpaca: propiedades y rasgos de calidad.
El día de la esquila es también un chequeo de salud
Bajo un vellón espeso, la pérdida de peso, los cambios en la piel y los parásitos pasan desapercibidos mucho tiempo. Justo después de la esquila se valoran mucho mejor la condición corporal, la piel, las orejas y las patas. Muchas explotaciones aprovechan además la cita para que una persona experta revise las uñas y, si hace falta, los dientes.
Lo que llame la atención no debe quedarse en un papel junto a los sacos de lana. La condición corporal, el peso, los hallazgos en la piel, las heridas y los cuidados realizados deberían registrarse por animal. Así, la cita anual se convierte en una serie de datos de salud comparable y no en una simple instantánea.
Después de la esquila: atentos al tiempo y a las heridas
Las alpacas recién esquiladas pierden de golpe su protección frente al tiempo. Con viento frío o lluvia persistente necesitan un refugio seco; los animales debilitados, viejos o muy delgados merecen especial atención. Si hace sol, debe seguir habiendo sombra, porque ahora la piel queda expuesta a la radiación UV mucho más de lo habitual.
Revisa a todos los animales ese mismo día y el siguiente: ¿comen y se mueven con normalidad? ¿Hay pequeños cortes, hinchazones o rozaduras? Si tienes dudas sobre su estado general o sobre una herida, el animal debe verlo el veterinario. Una buena esquila no termina hasta que el rebaño vuelve a estar tranquilo y se ha revisado a cada animal.
Fuentes y contexto
Las indicaciones se basan en la guía de esquila de la British Alpaca Society y en el Code of Welfare: Llamas and Alpacas del Ministry for Primary Industries de Nueva Zelanda. Ambas fuentes describen normas generales de bienestar animal; al planificar la fecha hay que tener en cuenta además el clima de la zona, el estado de salud y las condiciones de cada explotación.
Imagen de portada: generada con Gemini 3 Pro Image para este artículo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que esquilar a una alpaca?
Las alpacas se esquilan, por norma general, una vez al año. Su vellón crece de forma continua y no se cae con una muda estacional. La esquila regular evita que la fibra densa se convierta en una carga de calor en la época cálida.
¿Cuál es el mejor momento para la esquila de alpacas?
En Europa central, normalmente entre la primavera y el comienzo del verano: antes del gran calor, pero de forma que los animales recién esquilados no se encuentren desprotegidos ante una racha larga de frío y lluvia. La ventana meteorológica concreta importa más que un mes determinado.
¿Se puede esquilar una alpaca cuando llueve?
El vellón debe estar completamente seco en la esquila. La fibra húmeda se corta y se almacena peor y puede afieltrarse, oler mal o enmohecerse. Si llueve, hay que resguardar a los animales a tiempo en un lugar seco o aplazar la cita.
¿Por qué se tumba a las alpacas para esquilarlas?
Muchas alpacas se esquilan tumbadas de lado de forma controlada. Con una sujeción profesional, así se evitan movimientos bruscos junto a las cuchillas afiladas y se consigue un corte rápido y uniforme. La sujeción debe hacerse con calma y durar solo lo necesario.
¿Qué hay que tener en cuenta después de la esquila?
Los animales recién esquilados necesitan un refugio seco si hace viento frío o llueve, y sombra si hace sol. El día de la esquila y el siguiente conviene revisar pequeños cortes, el comportamiento y si comen con normalidad.


